jueves, 24 de octubre de 2013

El impuesto sobre la renta

Iniciamos una explicación sencilla de los impuestos nacionales, con el propósito de facilitar su comprensión y mostrar la importancia que cada uno de ellos tiene para el país. Hoy vemos la generalidad del impuesto sobre la renta.

Foto Oficina Comunicaciones DIAN
¿Qué es el Impuesto Sobre la Renta? Es un impuesto que se declara y se paga cada año y recae sobre los ingresos de las personas o de las empresas. Para calcularlo se requiere conocer la renta líquida del contribuyente y para determinar la renta líquida se debe encontrar primero la renta bruta.

¿Qué es la renta bruta? Es la cantidad que se obtiene con la sumatoria  de todos los  ingresos percibidos en el año, menos los costos necesarios en una empresa o actividad, o por un contribuyente, siempre y cuando no se trate de ingresos calificados por la ley como exceptuados del impuesto.

¿Qué es la renta líquida? Es la cantidad obtenida una vez se le restan a la renta bruta, los gastos requeridos.

A la renta líquida gravable se le aplica la tarifa del impuesto establecida por la ley, y el resultado es el impuesto sobre la renta correspondiente al año gravable que el contribuyente debe pagar.  Hay que tener en cuenta que en caso de que el contribuyente sea una persona natural, también se deberá determinar si obtuvo ingresos gravables por otras actividades. Luego, sobre la totalidad de su renta líquida, se aplica la tarifa del impuesto, según una tabla que varía anualmente y que el gobierno  a través del Ministerio de Hacienda y Crédito Público   pública mediante un decreto al finalizar cada año.

La tarifa del impuesto para las personas naturales es progresiva, es decir, cuanto mayor sea la renta gravable, mayor será la tarifa y el impuesto  resultante.

El IMAN y el IMAS 


La última reforma tributaria aprobada por el Congreso y sancionada por el Presidente de la República, con la Ley 1607 del año 2012, establece dos nuevos sistemas para la determinación de la base gravable del impuesto sobre la renta como son: Impuesto Mínimo Alternativo Nacional –IMAN y el Impuesto Mínimo Alternativo Simple –IMAS, que serán aplicados dependiendo de la clasificación de la persona natural, bien sea como empleado o como trabajador por cuenta propia.


Para las personas naturales residentes en el país, clasificadas en la categoría de empleados, el impuesto sobre la renta y complementarios será el determinado por el sistema ordinario.
En los vínculos siguientes puede encontrar la normatividad de la reforma tributaria y particularmente la Ley 1607 de 2012:

http://www.dian.gov.co/Dian/13normatividad.nsf/pages/Normas_de_reforma_tributaria 

Teniendo en cuenta el cumplimiento de los contribuyentes en el pago de este impuesto y el ejercicio administrativo realizado por la DIAN, en lo acumulado del primer semestre del presente año en materia del impuesto de renta, se han recaudado más de 34 billones de pesos. Es una cifra importante para el sostenimiento de los gastos e inversiones del país. Al respecto, puede consultarse el siguiente vínculo:

http://www.dian.gov.co/dian/14cifrasgestion.nsf/pages/Recaudo_tributos_dian?OpenDocument 

Cultura de la Contribución, un compromiso 
de construcción colectiva de sociedad y bien común.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Los impuestos que administra la DIAN

Antes de identificar los impuestos que son administrados por la DIAN, conviene recordar a los lectores que en el país existen otros impuestos que no son del  orden nacional: son los impuestos municipales y distritales y los impuestos departamentales.

Con esta información se busca que no haya confusión a la hora de realizar un trámite, presentar una declaración o adelantar el pago correspondiente.

Impuestos Municipales y Distritales

Impuesto Predial Unificado

Impuesto de Industria y Comercio -ICA-

Impuestos sobre espectáculos públicos

Impuesto sobre vehículos automotores

Sobretasa a la gasolina

Contribuciones por valorización

Impuestos Departamentales

Impuesto al consumo de bebidas alcohólicas y similares

Impuesto al cigarrillo y tabaco elaborados industrialmente

Impuesto sobre premios de loterías, chance o apuestas permanentes: es el impuesto sobre la venta de los billetes y sobre el premio que obtiene el ganador

Sobretasa a la gasolina

Impuesto sobre vehículos

Impuesto degüello de ganado mayor

Impuesto de registro

¿Cuáles son los impuestos que administra y controla la DIAN?

 Los impuestos nacionales administrados por la DIAN son:

Impuesto sobre la renta

Impuesto a la ganancia ocasional

Impuesto al patrimonio

Impuesto sobre las ventas

Impuesto de Timbre

Impuesto nacional al consumo

Impuesto sobre la renta para la equidad – CREE

Gravamen a los movimientos financieros – GMF

Impuesto nacional a la gasolina y al ACPM.

Esta identificación general de algunos impuestos, permite que en los siguientes escritos se describa cada uno de los impuestos nacionales, facilitando la comprensión y la importancia que cada uno tiene para el país.

Cultura de la Contribución, un compromiso de construcción
colectiva de sociedad y bien común.

martes, 1 de octubre de 2013

El ciclo de vida del impuesto y algunos mitos de su administración

El objeto de este escrito es aclararle a la ciudadanía y contribuyentes el papel de la DIAN y de sus funcionarios en torno a la administración de los impuestos nacionales internos y los originados en el comercio exterior.

Recordemos que el papel que cumplen tanto la DIAN como sus funcionarios, es el de administrar y controlar el debido cumplimiento de las obligaciones tributarias, aduanera y cambiarias facilitando su gestión.

Ya sabemos que el Estado requiere de los recursos para desarrollar su función y que por Estado entendemos el conjunto de instituciones gubernamentales que participan en alguna fase del ciclo de vida del impuesto. Recordemos cuáles son esas fases:

Creación del impuesto (poder tributario): Es la facultad normativa de crear o establecer tributos que tienen los órganos legislativos, Congreso Nacional, Asamblea Departamental o Concejo Municipal en concordancia con la Constitución.
  1. Recaudo del impuesto (potestad tributaria): Es la facultad de ejercer actos dirigidos a la aplicación de las normas tributarias. A nivel nacional, la DIAN es la entidad encargada y en los Departamentos y municipios las Secretarías de Hacienda. 
  2. Orientación del gasto: La distribución del presupuesto de inversiones y gastos dependen de los principios constitucionales, de la Ley de Presupuesto General de la Nación y del Plan Nacional de desarrollo. Como se puede ver es facultad del órgano legislativo asignar el presupuesto a las instituciones.  
  3. Ejecución del gasto público: Lo adelantan con el presupuesto asignado todas las instituciones gubernamentales. La finalidad pública es la consecución del bien común.  
  4. Control al gasto público: Como ya se dijo en otro momento, el control lo ejercen los organismos correspondientes. Igualmente, mediante el control social ejercido por la participación ciudadana.
Si precisamos este ciclo de vida del impuesto, se puede apreciar que la responsabilidad de la DIAN y de sus funcionarios es limitada; buscan ayudar al Estado y a la sociedad, facilitando el recaudo de los impuestos, verificando que todos paguen lo que les corresponde y ofreciendo servicios de la mayor calidad y eficiencia. Aquí se hace necesario cuestionar algunos mitos que están en la población y no dejan ver claramente el ciclo de vida del impuesto:
  1. La DIAN no crea los Impuestos, se limita a aplicar las normas en la materia.  
  2. La DIAN no tiene la administración de los impuestos territoriales, solamente los de carácter nacional. 
  3. Los funcionarios no reciben ni recaudan directamente el impuesto; es tarea de las entidades bancarias autorizadas. 
  4. La DIAN no distribuye ni asigna el presupuesto para las otras entidades gubernamentales; el proyecto de ley de presupuesto general de la nación anual está a cargo del Ministerio de Hacienda y Crédito Público. 
  5. La DIAN controla y vigila el recaudo de los impuestos y el presupuesto asignado para su propio funcionamiento, pero no controla los presupuestos de las otras entidades.

Esperamos que con esta claridad, en la próxima entrega, podamos ver de manera fácil cuáles son los impuestos que administra y controla la DIAN.


Cultura de la Contribución, un compromiso de construcción 
colectiva de sociedad y bien común.

martes, 17 de septiembre de 2013

Responsabilidad tributaria, un paso valioso hacia la responsabilidad social


A todas las personas nos interesa saber qué son las responsabilidades tributarias, en dónde se originan y cuál es la importancia de su cumplimiento.

Aunque no hablemos particularmente de cada una de ellas, nos proponemos facilitar su comprensión y exponer la importancia del comportamiento ético en las acciones de los ciudadanos en su relación con el deber de la contribución. 

Las responsabilidades tributarias son las distintas obligaciones, sustanciales (pago de los impuestos) y formales (declaraciones, presentación de información, inscripción y actualización en el registro único tributario, RUT, entre otras), que se originan por el hecho económico en cabeza de una persona natural o jurídica.

El Estado permite el desarrollo de una actividad económica legal, la explotación, producción y comercialización de bienes y servicios, la posesión y uso de propiedades, el ejercicio de profesiones y oficios, todos ellos en función de la construcción de la sociedad que nos hemos propuesto y así facilitar el bienestar de las personas. Como respuesta, el ciudadano asume el cumplimiento de las obligaciones tributarias correspondientes.

El incumplimiento de una responsabilidad tributaria por parte de un contribuyente expresa un comportamiento de falta de solidaridad  con el resto de la sociedad, lo que lleva a mostrar que no es solo la omisión de la obligación tributaria la que se afecta, sino la ausencia de responsabilidad social.

Cuando el monto del impuesto que se paga no es el esperado, ya sabemos que se afectan los ingresos que harían  parte del presupuesto y  si además el contribuyente omite información o incumple con obligaciones formales, engaña no solo al Estado sino a los demás contribuyentes y ciudadanos que están actuando de manera honesta y transparente.

Entonces, las actuaciones éticas de los ciudadanos, de las empresas, de los funcionarios y del Estado, son la base para construir confianza mutua. Cada hecho que altere la responsabilidad y el compromiso social debilita la confianza, y si la confianza se pierde, se pierde el proyecto de construcción de sociedad y la posibilidad de bienestar de las personas.

La tarea para todos los ciudadanos es doble: en primer lugar, cumplir con el compromiso social comenzando con las responsabilidades tributarias con el fin de fortalecer la confianza y la construcción de sociedad y en segundo lugar, propiciar en todas las personas el comportamiento responsable y ético con lo cual se fomentarían las relaciones económicas legales, honestas y transparentes.

La sociedad actual no puede permitirse un incumplimiento, una infracción ni un delito más en materia tributaria, aduanera o cambiaria.

A propósito de las responsabilidades y el cumplimiento oportuno, invitamos a las personas naturales obligadas a presentar su declaración de renta del año anterior.  Consultar el vínculo de la página:


Cultura de la Contribución, un compromiso de 
construcción colectiva de sociedad y bien común.

jueves, 4 de julio de 2013

¡Cuidado con los recursos públicos!


Es común escuchar: “¿Para qué pago impuestos si se los roban?”. Sobre esta pregunta se pretende reflexionar en dos aspectos: ¿Cuál es la verdadera dimensión de los recursos perdidos? y ¿Es justo castigar este hecho de corrupción con un comportamiento de evasión?

Frente a los recursos perdidos, algunos académicos calculan que por cuenta de la corrupción y fallas en el manejo administrativo del Estado, se pueden perder hasta 5 billones de pesos en un solo año. Si comparamos esta cifra con el presupuesto actual, podría afirmarse que por cada 100 pesos se pierden 2,64 pesos. Esta pérdida puede ser mucho más grave si se toman otras fuentes que afirman que la corrupción puede llegar a más de 6 billones de pesos. En cualquiera de los casos, dejan de ejecutarse obras y servicios valiosos para la población, especialmente para atender a las comunidades más necesitadas.

Recordemos que los impuestos hacen parte de los recursos o bienes públicos; estos recursos se han obtenido del aporte tributario pagado por los ciudadanos contribuyentes en distintos momentos y lugares del país. Por lo tanto, si alguien se apropia indebidamente de unos recursos, no solo está afectando el funcionamiento del Estado sino el bolsillo de cada uno de los colombianos. 

Frente a la forma de castigar la corrupción, por parte del ciudadano que opta por no pagar sus obligaciones, lleva a una falsa justificación que en lugar de solucionar agrava el problema y evade toda la responsabilidad como ciudadano.

Sabemos que por razones de la Ley y de la costumbre es un deber pagar los impuestos. Desafortunadamente, aún no actuamos por la Ley y la costumbre para cuidar los recursos. Las normas nos permiten vigilar en todo su recorrido los impuestos: desde cuando se crean, se recaudan, se distribuyen en el presupuesto, se ejecutan por parte de las instituciones y hasta cuando se disfrutan por parte de los ciudadanos. No tenemos aún la costumbre de ejercer estos derechos, estamos aprendiendo de la Constitución y las leyes. Por lo tanto, la respuesta ante la corrupción o mal manejo de los recursos no puede ser la evasión. La mejor forma de impedir estos delitos es mediante el control social.

Cómo garantizar el cuidado de los recursos para poder disfrutarlos

Existen dos formas de ejercer el control social: mediante las acciones de los entes de control del Estado y mediante la participación ciudadana. 

En cuanto a los entes de control, el Estado cuentan con las siguientes instituciones, entre otras: la Contraloría General de la República, la Contaduría General de la Nación y la Procuraduría General de la Nación. 

En el ámbito interno de la DIAN, se cuenta con la Oficina de Control Interno y la Subdirección de Gestión de Control Disciplinario Interno, con las cuales se garantiza el control a los procesos y la debida actuación ética de sus funcionarios. En aspectos de la contratación, la DIAN reporta las actuaciones de contratos, ante las distintas instancias. Finalmente, cuenta con el servicio de "PQSR y Denuncias" que permite al usuario presentar quejas, reclamos, sugerencias, peticiones y felicitaciones desde el portal de la DIAN.

En cuanto al control social mediante participación ciudadana, nuestra Constitución señala entre los fines esenciales del Estado: Promover la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados y facilitar la participación de todos en las decisiones que los afectan y en la vida económica, política, administrativa. Asimismo, reconoce la  participación en la conformación, ejercicio y control del poder político.
En conclusión, contamos con los mecanismos e instituciones de participación ciudadana para ejercer el control sobre la gestión pública y el manejo de los bienes públicos. Los principios de participación ciudadana nos generan compromiso, nos invitan a la reflexión y solución de problemas colectivos, contribuyen a la construcción de ciudadanos capaces de interesarse en las funciones y acciones públicas, y facilitan que los ciudadanos accedan en igualdad de oportunidades a su propio desarrollo y al de la colectividad.
Siendo así, qué nos impide dar el paso para apropiarnos del ejercicio del control social y de esta forma garantizar la eficiencia y transparencia de la administración pública.

Cultura de la Contribución, un compromiso de construcción colectiva de sociedad y bien común.

miércoles, 19 de junio de 2013

En dónde se originan y hacia dónde van los impuestos

 
En muchas ocasiones los ciudadanos se preguntan: ¿Quién se inventa los impuestos? o ¿Qué se hace con el dinero de los impuestos? para resolver estas inquietudes es necesario comprender quién crea los impuestos y hacia dónde se dirigen los recaudos que hace la DIAN; quién los distribuye, quiénes los ejecutan y a quienes beneficia, no sin antes mostrar que el impuesto es un recurso público.
 
El Estado garantiza la propiedad privada de las personas, además es el legítimo titular de los bienes de la sociedad: los bienes públicos. La forma de obtener y administrar estos bienes la ejercen las instituciones estatales o las entidades privadas delegadas para tales fines. Veamos algunos conceptos:

 ¿Qué se entiende por lo público? Es el  conjunto de instituciones, intereses,  espacios, bienes y servicios que se escapan de la esfera  de lo individual para convertirse en asunto de todos: Parques, carreteras, hospitales, escuelas, acueductos y también la cultura, el conocimiento, la educación y las leyes del país, entre otros. Los ingresos del Estado, como los tributos recaudados y administrados por la DIAN, entran a formar parte de estos bienes.

 ¿Quién crea los impuestos? La Constitución política le otorga al  Congreso de la República el poder tributario y lo faculta para establecer los tributos, para modificar o  derogar los existentes y para señalar la  estructura de cada gravamen. Las iniciativas legislativas pueden provenir del propio Congreso o del Gobierno. Igualmente, mediante proyectos de acuerdos o de ordenanzas, los concejos municipales y las asambleas departamentales pueden reglamentar los impuestos territoriales que estén amparados legalmente.

 ¿Hacia dónde van los impuestos nacionales? Los impuestos recaudados y administrados por la DIAN, entran a formar parte del presupuesto general de la  nación, el cual es el conjunto de recursos, aprobados también por el Congreso, que se utilizan para financiar los gastos y las inversiones que debe hacer el Estado y así realizar las obras públicas y prestar servicios y bienestar para la población.

 ¿Cuál es el papel del presupuesto y el de las instituciones? El presupuesto general de la nación para cada año, debe estar en correspondencia con el plan nacional de desarrollo; señala los ingresos, gastos e inversiones del Estado; orienta el destino de los recursos públicos de la vigencia los cuales debe ejecutar y administrar cada una de las instituciones del Estado, como los Ministerios, órganos de control, departamentos administrativos, institutos, unidades administrativas, el propio congreso  y demás entidades nacionales.

 ¿Cuánto será el ingreso tributario nacional en el 2013? Se espera que la DIAN recaude 108 billones de pesos en impuestos.

¿Cuánto es el presupuesto nacional de gastos e inversiones?  Para el año 2013 el presupuesto general de la nación aprobado es de 185,5 billones de pesos. Puede incrementarse en cerca de 3,5 billones para alcanzar los 189 billones de pesos.
 
 
De esta forma se distribuye el presupuesto entre 31 sectores o frentes que atiende el Estado, representados en 210 entidades que administran la ejecución.  


Se espera que con esta reflexión, todos los ciudadanos valoremos la importancia del impuesto como bien público, comprendamos el origen de los tributos y el poder tributario del congreso de la república, contribuyamos al cuidado del presupuesto general de la nación, encontremos la importancia de conocer el plan nacional de desarrollo y nos  estimulemos a participar en el control sobre la ejecución de los recursos públicos que realizan las instituciones estatales.

Finalmente, se recuerda que la labor realizada por las instituciones del Estado para dirigir  los recursos públicos orientados a solucionar necesidades de la población, se debe al aporte de usted y de cada uno de los colombianos al pagar oportunamente los debidos impuestos a la DIAN.

 
Cultura de la Contribución, un compromiso de construcción colectiva de sociedad y bien común.

martes, 11 de junio de 2013

El Ciudadano Contribuyente

Independiente de la forma que asuma el Estado, aparece el ciudadano y las distintas maneras de ejercer la ciudadanía. En toda sociedad, los ciudadanos son las personas que construyen el Estado.

Usted, su familia, sus amigos, los compañeros de estudio o de trabajo y también aquellas personas que no conocemos pero vemos en los distintos lugares de las ciudades, en el campo,  en las empresas, en la calle, en los medios de transporte, en fin, en todos los lugares, además de la ocupación, bienes, edad, creencia, género, gustos y costumbres, todos son ciudadanos.

Ser ciudadano es una condición no entendida, no asimilada. El ejercicio de la ciudadanía puede darse de forma pasiva,  con una identidad, un nombre, un domicilio, una rutina y el cumplimiento de funciones naturales para suplir necesidades básicas y primarias.

Como consecuencia, el ejercicio incompleto o inapropiado de las funciones ciudadanas, lleva a la constitución de Estados injustos que amparan regímenes carentes de igualdad, libertad y bienestar de la población.

En estas épocas se ha descubierto que no basta con pertenecer, con ser invitado de número o hacer solo parte de las estadísticas; se requiere de algo más, que esa pertenencia tenga sentido y para que cada acción cobre importancia se requiere de la participación consciente y permanente; es decir, de una ciudadanía activa

El ejercicio de una ciudadanía activa se refleja en acciones. Una acción que merece destacarse es la de la solidaridad. Cuando se presenta una catástrofe a nivel local o mundial, se acude de inmediato al llamado de la solidaridad. Desde luego, la mayoría de ciudadanos somos sensibles al hecho ocurrido y a la invitación a mitigarlo por algún medio. Se dan y damos aportes, limosnas, contribuciones, ayudas, colaboraciones y donaciones; nos sentimos altamente satisfechos.  Sin embargo, siendo este el primer peldaño de la solidaridad,  allí  no se agota la solidaridad; allí comienza.

En otro tipo de acciones, más cualificadas, el ciudadano en ejercicio de sus funciones, emprende acciones con sentido, se dispone a construir organización, llámese ésta sociedad o Estado. Con la organización contribuye conscientemente a la solución de necesidades sociales. Junto a otros ciudadanos, comparte no solo los valores e intereses comunes y diferencias; adquiere un compromiso, responsabilidad y corresponsabilidad. Su trabajo y función como persona y ciudadano interactúa con el trabajo de los otros ciudadanos; las soluciones a las necesidades sociales y a los conflictos ya no son producto de la sensibilidad reactiva, son producto de la participación, de la organización racional y solidaria que previó estratégicamente las acciones.

La ciudadanía  activa va construyendo una sociedad incluyente y justa, en donde la participación se convierte en contribución. Por tanto, en la contribución del ciudadano al Estado y en el retorno de ésta mediante soluciones y beneficios, cobra vida la verdadera solidaridad ciudadana.  Si esta contribución se efectúa como se ha venido señalando, el ciudadano contribuyente sentirá satisfacción por contribuir solidariamente.

Para que todo esto se haga realidad preguntémonos: ¿Qué debo hacer como ciudadano si quiero una mejor sociedad?


Cultura de la Contribución. Un compromiso de construcción colectiva de sociedad y bien común