jueves, 4 de julio de 2013

¡Cuidado con los recursos públicos!


Es común escuchar: “¿Para qué pago impuestos si se los roban?”. Sobre esta pregunta se pretende reflexionar en dos aspectos: ¿Cuál es la verdadera dimensión de los recursos perdidos? y ¿Es justo castigar este hecho de corrupción con un comportamiento de evasión?

Frente a los recursos perdidos, algunos académicos calculan que por cuenta de la corrupción y fallas en el manejo administrativo del Estado, se pueden perder hasta 5 billones de pesos en un solo año. Si comparamos esta cifra con el presupuesto actual, podría afirmarse que por cada 100 pesos se pierden 2,64 pesos. Esta pérdida puede ser mucho más grave si se toman otras fuentes que afirman que la corrupción puede llegar a más de 6 billones de pesos. En cualquiera de los casos, dejan de ejecutarse obras y servicios valiosos para la población, especialmente para atender a las comunidades más necesitadas.

Recordemos que los impuestos hacen parte de los recursos o bienes públicos; estos recursos se han obtenido del aporte tributario pagado por los ciudadanos contribuyentes en distintos momentos y lugares del país. Por lo tanto, si alguien se apropia indebidamente de unos recursos, no solo está afectando el funcionamiento del Estado sino el bolsillo de cada uno de los colombianos. 

Frente a la forma de castigar la corrupción, por parte del ciudadano que opta por no pagar sus obligaciones, lleva a una falsa justificación que en lugar de solucionar agrava el problema y evade toda la responsabilidad como ciudadano.

Sabemos que por razones de la Ley y de la costumbre es un deber pagar los impuestos. Desafortunadamente, aún no actuamos por la Ley y la costumbre para cuidar los recursos. Las normas nos permiten vigilar en todo su recorrido los impuestos: desde cuando se crean, se recaudan, se distribuyen en el presupuesto, se ejecutan por parte de las instituciones y hasta cuando se disfrutan por parte de los ciudadanos. No tenemos aún la costumbre de ejercer estos derechos, estamos aprendiendo de la Constitución y las leyes. Por lo tanto, la respuesta ante la corrupción o mal manejo de los recursos no puede ser la evasión. La mejor forma de impedir estos delitos es mediante el control social.

Cómo garantizar el cuidado de los recursos para poder disfrutarlos

Existen dos formas de ejercer el control social: mediante las acciones de los entes de control del Estado y mediante la participación ciudadana. 

En cuanto a los entes de control, el Estado cuentan con las siguientes instituciones, entre otras: la Contraloría General de la República, la Contaduría General de la Nación y la Procuraduría General de la Nación. 

En el ámbito interno de la DIAN, se cuenta con la Oficina de Control Interno y la Subdirección de Gestión de Control Disciplinario Interno, con las cuales se garantiza el control a los procesos y la debida actuación ética de sus funcionarios. En aspectos de la contratación, la DIAN reporta las actuaciones de contratos, ante las distintas instancias. Finalmente, cuenta con el servicio de "PQSR y Denuncias" que permite al usuario presentar quejas, reclamos, sugerencias, peticiones y felicitaciones desde el portal de la DIAN.

En cuanto al control social mediante participación ciudadana, nuestra Constitución señala entre los fines esenciales del Estado: Promover la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados y facilitar la participación de todos en las decisiones que los afectan y en la vida económica, política, administrativa. Asimismo, reconoce la  participación en la conformación, ejercicio y control del poder político.
En conclusión, contamos con los mecanismos e instituciones de participación ciudadana para ejercer el control sobre la gestión pública y el manejo de los bienes públicos. Los principios de participación ciudadana nos generan compromiso, nos invitan a la reflexión y solución de problemas colectivos, contribuyen a la construcción de ciudadanos capaces de interesarse en las funciones y acciones públicas, y facilitan que los ciudadanos accedan en igualdad de oportunidades a su propio desarrollo y al de la colectividad.
Siendo así, qué nos impide dar el paso para apropiarnos del ejercicio del control social y de esta forma garantizar la eficiencia y transparencia de la administración pública.

Cultura de la Contribución, un compromiso de construcción colectiva de sociedad y bien común.

miércoles, 19 de junio de 2013

En dónde se originan y hacia dónde van los impuestos

 
En muchas ocasiones los ciudadanos se preguntan: ¿Quién se inventa los impuestos? o ¿Qué se hace con el dinero de los impuestos? para resolver estas inquietudes es necesario comprender quién crea los impuestos y hacia dónde se dirigen los recaudos que hace la DIAN; quién los distribuye, quiénes los ejecutan y a quienes beneficia, no sin antes mostrar que el impuesto es un recurso público.
 
El Estado garantiza la propiedad privada de las personas, además es el legítimo titular de los bienes de la sociedad: los bienes públicos. La forma de obtener y administrar estos bienes la ejercen las instituciones estatales o las entidades privadas delegadas para tales fines. Veamos algunos conceptos:

 ¿Qué se entiende por lo público? Es el  conjunto de instituciones, intereses,  espacios, bienes y servicios que se escapan de la esfera  de lo individual para convertirse en asunto de todos: Parques, carreteras, hospitales, escuelas, acueductos y también la cultura, el conocimiento, la educación y las leyes del país, entre otros. Los ingresos del Estado, como los tributos recaudados y administrados por la DIAN, entran a formar parte de estos bienes.

 ¿Quién crea los impuestos? La Constitución política le otorga al  Congreso de la República el poder tributario y lo faculta para establecer los tributos, para modificar o  derogar los existentes y para señalar la  estructura de cada gravamen. Las iniciativas legislativas pueden provenir del propio Congreso o del Gobierno. Igualmente, mediante proyectos de acuerdos o de ordenanzas, los concejos municipales y las asambleas departamentales pueden reglamentar los impuestos territoriales que estén amparados legalmente.

 ¿Hacia dónde van los impuestos nacionales? Los impuestos recaudados y administrados por la DIAN, entran a formar parte del presupuesto general de la  nación, el cual es el conjunto de recursos, aprobados también por el Congreso, que se utilizan para financiar los gastos y las inversiones que debe hacer el Estado y así realizar las obras públicas y prestar servicios y bienestar para la población.

 ¿Cuál es el papel del presupuesto y el de las instituciones? El presupuesto general de la nación para cada año, debe estar en correspondencia con el plan nacional de desarrollo; señala los ingresos, gastos e inversiones del Estado; orienta el destino de los recursos públicos de la vigencia los cuales debe ejecutar y administrar cada una de las instituciones del Estado, como los Ministerios, órganos de control, departamentos administrativos, institutos, unidades administrativas, el propio congreso  y demás entidades nacionales.

 ¿Cuánto será el ingreso tributario nacional en el 2013? Se espera que la DIAN recaude 108 billones de pesos en impuestos.

¿Cuánto es el presupuesto nacional de gastos e inversiones?  Para el año 2013 el presupuesto general de la nación aprobado es de 185,5 billones de pesos. Puede incrementarse en cerca de 3,5 billones para alcanzar los 189 billones de pesos.
 
 
De esta forma se distribuye el presupuesto entre 31 sectores o frentes que atiende el Estado, representados en 210 entidades que administran la ejecución.  


Se espera que con esta reflexión, todos los ciudadanos valoremos la importancia del impuesto como bien público, comprendamos el origen de los tributos y el poder tributario del congreso de la república, contribuyamos al cuidado del presupuesto general de la nación, encontremos la importancia de conocer el plan nacional de desarrollo y nos  estimulemos a participar en el control sobre la ejecución de los recursos públicos que realizan las instituciones estatales.

Finalmente, se recuerda que la labor realizada por las instituciones del Estado para dirigir  los recursos públicos orientados a solucionar necesidades de la población, se debe al aporte de usted y de cada uno de los colombianos al pagar oportunamente los debidos impuestos a la DIAN.

 
Cultura de la Contribución, un compromiso de construcción colectiva de sociedad y bien común.

martes, 11 de junio de 2013

El Ciudadano Contribuyente

Independiente de la forma que asuma el Estado, aparece el ciudadano y las distintas maneras de ejercer la ciudadanía. En toda sociedad, los ciudadanos son las personas que construyen el Estado.

Usted, su familia, sus amigos, los compañeros de estudio o de trabajo y también aquellas personas que no conocemos pero vemos en los distintos lugares de las ciudades, en el campo,  en las empresas, en la calle, en los medios de transporte, en fin, en todos los lugares, además de la ocupación, bienes, edad, creencia, género, gustos y costumbres, todos son ciudadanos.

Ser ciudadano es una condición no entendida, no asimilada. El ejercicio de la ciudadanía puede darse de forma pasiva,  con una identidad, un nombre, un domicilio, una rutina y el cumplimiento de funciones naturales para suplir necesidades básicas y primarias.

Como consecuencia, el ejercicio incompleto o inapropiado de las funciones ciudadanas, lleva a la constitución de Estados injustos que amparan regímenes carentes de igualdad, libertad y bienestar de la población.

En estas épocas se ha descubierto que no basta con pertenecer, con ser invitado de número o hacer solo parte de las estadísticas; se requiere de algo más, que esa pertenencia tenga sentido y para que cada acción cobre importancia se requiere de la participación consciente y permanente; es decir, de una ciudadanía activa

El ejercicio de una ciudadanía activa se refleja en acciones. Una acción que merece destacarse es la de la solidaridad. Cuando se presenta una catástrofe a nivel local o mundial, se acude de inmediato al llamado de la solidaridad. Desde luego, la mayoría de ciudadanos somos sensibles al hecho ocurrido y a la invitación a mitigarlo por algún medio. Se dan y damos aportes, limosnas, contribuciones, ayudas, colaboraciones y donaciones; nos sentimos altamente satisfechos.  Sin embargo, siendo este el primer peldaño de la solidaridad,  allí  no se agota la solidaridad; allí comienza.

En otro tipo de acciones, más cualificadas, el ciudadano en ejercicio de sus funciones, emprende acciones con sentido, se dispone a construir organización, llámese ésta sociedad o Estado. Con la organización contribuye conscientemente a la solución de necesidades sociales. Junto a otros ciudadanos, comparte no solo los valores e intereses comunes y diferencias; adquiere un compromiso, responsabilidad y corresponsabilidad. Su trabajo y función como persona y ciudadano interactúa con el trabajo de los otros ciudadanos; las soluciones a las necesidades sociales y a los conflictos ya no son producto de la sensibilidad reactiva, son producto de la participación, de la organización racional y solidaria que previó estratégicamente las acciones.

La ciudadanía  activa va construyendo una sociedad incluyente y justa, en donde la participación se convierte en contribución. Por tanto, en la contribución del ciudadano al Estado y en el retorno de ésta mediante soluciones y beneficios, cobra vida la verdadera solidaridad ciudadana.  Si esta contribución se efectúa como se ha venido señalando, el ciudadano contribuyente sentirá satisfacción por contribuir solidariamente.

Para que todo esto se haga realidad preguntémonos: ¿Qué debo hacer como ciudadano si quiero una mejor sociedad?


Cultura de la Contribución. Un compromiso de construcción colectiva de sociedad y bien común


viernes, 31 de mayo de 2013

La DIAN y los impuestos


La solución de los problemas a los cuales el hombre se ha enfrentado históricamente lleva a la necesidad de asociarse con otros, a cooperar y a construir. Esa construcción le ha permitido pasar de la caverna prehistórica a la moderna ciudad, de la mula al avión, de los ambientes inhóspitos a las condiciones saludables, de la absoluta ignorancia al conocimiento científico. En todos los tiempos y lugares, estos caminos llevan siempre a la construcción de sociedad.
 
En el caso colombiano, el  proyecto de construcción de sociedad plasmado en la Constitución de 1991, es un compromiso de todos los ciudadanos. Esta construcción pasa por la creación, conservación y cuidado de lo público.  Por lo tanto, el Estado requiere de los recursos necesarios para cumplir con los fines sociales y económicos. Con este propósito el Estado colombiano delega en la DIAN, entidad pública del orden nacional y adscrita al Ministerio de Hacienda y Crédito Público, la misión de asegurar y controlar los  ingresos para el sostenimiento del Estado.

De manera general, la DIAN administra los impuestos nacionales de renta y complementarios, de timbre nacional y sobre las ventas, de patrimonio y los demás impuestos internos del orden nacional cuya competencia no esté asignada a otras entidades del Estado; también los derechos de aduana y la dirección y administración de la gestión aduanera, incluyendo la aprehensión, decomiso o declaración en abandono, administración y disposición de mercancías a favor de la Nación. Asimismo, ejerce el control y vigilancia sobre el cumplimiento del régimen cambiario en materia de importación y exportación de bienes y servicios.


La administración de los impuestos comprende su recaudación, fiscalización, liquidación, discusión, cobro, devolución, sanción y todos los demás aspectos relacionados con el cumplimiento de las obligaciones tributarias.

Es deber de los ciudadanos contribuir al financiamiento de los gastos e inversiones del Estado dentro de conceptos de justicia y equidad. La contribución es el impuesto o tributo establecido por ley a favor del Estado y  a cargo del contribuyente cuando realiza un hecho económico que da origen a la obligación.

Como contribuyente usted ha cumplido con alguno de los impuestos que sirven para el sostenimiento del Estado; su deber no termina con el pago de los mismos, va más allá, es necesario informar y declarar sobre los distintos aspectos de su actividad económica como parte del cumplimiento y relación transparente entre usted y la DIAN. 

Muchos colombianos como usted han pagado oportunamente sus impuestos y esto permitió a la DIAN recaudar  en el 2012 por concepto de todos los impuestos nacionales, algo más de  99 billones de pesos. Este recaudo entra a formar parte  del presupuesto nacional para gastos e inversiones del país.
En resumen: la DIAN tiene la misión de asegurar y controlar los ingresos para el sostenimiento del estado. Esos ingresos que todos aportamos son los impuestos con los cuales se financian los gastos e inversiones del Estado dentro de principios de  justicia y equidad.

Cultura de la Contribución: 


Un compromiso de construcción colectiva de sociedad y bien común.